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Esquema
Las tierras de Zimbabue están cubiertas en buena parte de sabana; durante los veranos húmedos crecen praderas exuberantes. Sólo hay bosques en ciertas áreas situadas a lo largo de la frontera oriental y en las zonas más húmedas del Veld alto. La fauna incluye elefantes, hipopótamos, leones, hienas, cocodrilos, antílopes, impalas, jirafas y babuinos.
Zimbabue es rico en recursos minerales. La mayor parte de los minerales se encuentran en el Gran Dique, una formación geológica que se extiende de norte a sur a través del centro del país. Los minerales de esta banda incluyen mineral de cromo, cobre, asbesto, níquel, oro, plata y mineral de hierro. Hay grandes reservas de carbón al noroeste, cerca de Hwange. Posee también reservas de cobalto y estaño.
Zimbabue es básicamente árido, con biomas que varían entre los bosques secos, las praderas y las dunas. Las tierras boscosas cubren un 44,9% (2005) del país, si bien la deforestación es importante. Existen programas de reforestación para contrarrestar los efectos de la recolección de madera para leña y el desmonte para pastos. Los bosques públicos constituyen poco más del 2% del país y una pequeña parte es bosque húmedo. Los humedales son escasos y algunos de los principales se encuentran dentro o cerca de zonas protegidas. Zimbabue figura entre las primeras naciones africanas que formularon una estrategia coherente de conservación, presentada en 1987. Aproximadamente un 14,7% (2007) del territorio está protegido bajo un sistema que incluye parques nacionales, reservas para fauna silvestre, parques para safaris y otras zonas. El Gobierno considera que la promoción de la gestión de la fauna silvestre es un enfoque económico de la utilización sostenible de los recursos. En el país se ha logrado comprometer a la población local en la gestión de los parques nacionales, reservas de fauna silvestre y otras zonas protegidas. La fauna silvestre y los parques con animales de caza generan millones de dólares por ingresos turísticos y una gran parte de lo recaudado queda en las comunidades locales. La rica biodiversidad de Zimbabue es importante para su ecología y su economía. De las aproximadamente 192 especies endémicas, 43 están en peligro de extinción. La caza furtiva es una seria amenaza, especialmente para valiosas especies como el rinoceronte negro y el elefante africano. El Gobierno protege algunas reservas de animales con guardia armada. El explosivo crecimiento de la población durante la década de 1980 ejerció una gran presión sobre la agricultura y el uso del suelo de Zimbabue, y la producción agrícola per cápita no aumentó entre 1980 y 1990. La disponibilidad de agua es otro problema importante y el país está sujeto a periódicas sequías que afectan sensiblemente a la agricultura y a la economía. El cultivo excesivo y el sobrepastoreo han contribuido a la erosión del suelo. Existe una importante contaminación por pesticidas, especialmente por los insecticidas clorados y el DDT utilizados para el control de la mosca tsetsé, que ha afectado seriamente a la fauna silvestre y a la salud de la población. Zimbabue participa en el Convenio sobre el Patrimonio de la Humanidad y se han designado allí tres lugares oficiales. El país también ha firmado acuerdos medioambientales internacionales relativos a biodiversidad, cambios climáticos, especies en peligro de extinción, leyes del mar y capa de ozono. Zimbabue comparte varias zonas protegidas transfronterizas con sus vecinos Botsuana y Zambia.
La mayor parte de la población de Zimbabue está formada por dos importantes grupos de etnia bantú: los shona, que constituyen al menos el 70% de la población total y los ndebele (matabele), con cerca del 15% de la población, que se concentran en las regiones del suroeste. En el país también hay minorías de europeos, asiáticos y mestizos.
La población de Zimbabue era de 12.382.920 habitantes en 2008. La densidad de población para ese mismo año era de 32 hab/km², con una distribución urbana del 36%. La emigración de blancos que comenzó a mediados de la década de 1970 continuó tras la independencia en 1980.
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