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Evangelio según san MarcosArtículo de la enciclopedia
Esquema
Introducción; Autor; Fecha y lugar de redacción; Contenido; Estructura literaria; Conclusión del Evangelio
Es razonable suponer que la Iglesia primitiva tuvo, como tradición oral, una narración rudimentaria de la Pasión de Jesús, presentada como una concatenación de acontecimientos que tuvieron lugar en Judea y, especialmente, en Jerusalén. Seguramente la Iglesia habrá tenido también recopilaciones de las enseñanzas de Jesús (por ejemplo, las parábolas que aparecen en Marcos 4) y relatos de sus hechos, vinculados —al menos en algunos casos— a parajes de Galilea (por ejemplo, los milagros que se incluyen en Marcos 4, 5 y 6). El logro literario más evidente del Evangelio según san Marcos reside en haber conseguido reunir muchos de estos dichos y relatos galileos para conformar una amplia introducción a la tradición jerosolimitana de la Pasión de Jesús. Además, su narrativa se caracteriza por una notable vitalidad dramática. Ya en el comienzo se inserta una nota de tensión mediante la breve descripción del conflicto de Jesús con la fuerza cósmica del mal, Satán, y por la sombra profética que el arresto de san Juan Bautista arroja sobre la inauguración del ministerio de Jesús. La tensión crece (2,6-7; 3,2; 3,6; 3,22), hasta culminar en el enfrentamiento abierto por las audaces actividades de Jesús en el Templo (11,18) y sus ataques verbales contra las autoridades judías (12,1-12; 12,38-40). La confrontación degenera en un plan para eliminar a Jesús (14,1-2) y, finalmente, en su arresto, juicio y crucifixión. En la narración de la Pasión, los antagonistas de Jesús son seres humanos, pero incluso allí se detectan las notas dramáticas del conflicto cósmico en la referencia a “la oscuridad sobre toda la Tierra” durante la Crucifixión y en la correspondiente referencia a la salida del Sol en la mañana de la Pascua. Así, Marcos debió inspirarse en la tensa y dramática estructura inherente a la tradición jerosolimitana de la Pasión de Jesús para organizar y presentar las tradiciones galileas. Es decir, que debió entrelazar la temática del conflicto dramático con el material galileo, presentando así las viñetas de los hechos y predicación de Jesús como puntos de la confrontación que auguraban el clímax que se produjo en Jerusalén. El drama resultante es fundamentalmente apocalíptico, por el hecho de que presenta la historia de Jesús como una lucha cósmica dual entre el Reino de Dios y el reino de Satán. Comienza cuando Jesús, como hijo de Dios, invade el territorio de Satán para liberar a los seres humanos de su dominio (3,27). El resultado final de la lucha está asegurado con su Resurrección, el acontecimiento merced al cual su verdadera identidad, inicialmente mantenida en secreto (1,34 y 44; 3,12; 5,43; 7,36; 8,26 y 30; 9,9) queda claramente revelada (9,9).
Existen dos tradiciones textuales para la conclusión del Evangelio. La mayoría de los manuscritos griegos tienen el “final largo”, que termina en 16,20, aunque un pequeño número llega sólo hasta 16,8. La opinión dominante entre los especialistas es que la versión más corta es la más antigua (es decir, que Marcos terminó la composición en 16,8), y que un escriba del siglo II, considerando que el final era muy rápido e insatisfactorio, se basó en el Evangelio según san Lucas para componer lo que le pareció una conclusión más aceptable.
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