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Resultados en Windows Live® Literatura yugoslavaArtículo de la enciclopedia
Esquema
Literatura yugoslava, término tradicionalmente empleado para referirse a las literaturas escritas en las lenguas de Yugoslavia, país de la península de los Balcanes que existió entre 1918 y 1991, y que comprendía el territorio de los actuales estados de Serbia, Montenegro, Bosnia-Herzegovina, Croacia, Ex-República Yugoslava de Macedonia y Eslovenia. Dichas lenguas son el serbio, el croata, el esloveno y el macedonio, así como algunas otras empleadas por minorías como el albanés, el húngaro y el italiano, aunque los escritos en estos últimos idiomas se suelen considerar como pertenecientes a sus literaturas respectivas. Las literaturas serbia y croata comparten básicamente la misma lengua, aunque la primera utiliza el alfabeto cirílico y la segunda el latino. La eslovena utiliza una lengua propia cuyos caracteres están basados en el alfabeto latino y la macedonia utiliza también su propia lengua en alfabeto cirílico.
Los textos más antiguos de la literatura eslava meridional son documentos eclesiásticos traducidos por los macedonios y los eslovenos del griego a la antigua lengua litúrgica eslava, y datan del siglo IX. Más tarde, durante la edad media, los serbios desarrollaron una rica literatura consistente en biografías de santos, reyes y altos dignatarios eclesiásticos, crónicas y traducciones de textos literarios griegos bizantinos. Pero cuando Serbia fue conquistada por los turcos en el siglo XV, cesó toda actividad literaria. La literatura medieval croata está compuesta de textos religiosos, historias, códigos legales y algunos poemas. Los eslovenos y los macedonios, bajo el dominio de pueblos extranjeros, no crearon literatura alguna durante ese periodo.
Bajo la influencia del renacimiento italiano, la literatura croata tuvo una época de esplendor durante los siglos XVI y XVII, sobre todo en la república de Dubrovnik. Entre los más significativos escritores de esa época se encuentran el ensayista y poeta Marko Maruliź, el dramaturgo Marin Drćić, cuya comedia Tío Maroje (1550) aún continúa representándose e Ivan Gundulić, que creó dos grandes obras, la comedia pastoril Dubravka (1628) y el poema épico Osmán (1626, publicado en 1826), centrado en las luchas entre los polacos y los turcos. Con la decadencia de Dubrovnik, decayó también la actividad literaria. Durante la reforma protestante del siglo XVI, los eslovenos retomaron una actividad literaria a cuya cabeza se encontraba Primož Trubar, creador del lenguaje literario y la ortografía eslovenos. Al mismo tiempo, los serbios produjeron poemas épicos y otras creaciones populares de gran belleza y elevado nivel artístico.
El siglo XVIII fue un periodo de floreciente actividad cultural en todas las regiones eslavas meridionales, lo cual condujo al renacimiento de las identidades nacionales, especialmente en la parte del imperio austrohúngaro llamada Vojvodina, donde miles de serbios se habían refugiado huyendo de los turcos. Los monarcas ilustrados austrohúngaros María Teresa y su hijo José II, que controlaban el territorio, permitieron a los serbios reavivar su cultura, basada en la religión cristiana ortodoxa y en la poesía popular. Un antiguo monje, Dositej Obradović que, en sus viajes por Europa se había unido a la causa del racionalismo, contribuyó de un modo definitivo a despertar el espíritu nacional y a animar el panorama cultural de su grupo étnico por medio de sus obras, en especial de su autobiografía, La vida y aventuras de Dimitrije Obradović (1783). En el siglo XIX, Vuk KaradžIć, lingüista y folclorista, propuso reformas en la pronunciación, formuló la primera gramática serbia y publicó poemas y cuentos recogidos entre los campesinos. El serbio vernáculo sustituyó a la lengua híbrida utilizada con anterioridad por la Iglesia y por las elites culturales. Este revolucionario cambio lingüístico no fue algo espontáneo, sino una consecuencia más del crecimiento de los sentimientos nacionalistas por toda la Europa de la época, y marcó el comienzo de la literatura serbia moderna. Uno de los más destacados escritores del momento fue el obispo y príncipe montenegrino Petar Petrović Njegoś, cuya obra más importante es un drama épico de carácter nacionalista, La corona de la montaña (1847). En Croacia, el editor Ljudevit Gaj lideró el movimiento Iliriano (1835-1848), empeñado en la independencia política y cultural croata, que recibió el apoyo de algunos de los más destacados escritores de la época, como Ivan Mažuranić, autor de la epopeya La muerte de Ismail Aga Cengijić (1846). En Eslovenia, fue France Presšeren, el autor de Guirnalda de sonetos quien encabezó el movimiento romántico. Durante la segunda mitad del siglo, bajo la influencia del realismo ruso y de otras literaturas extranjeras, los escritores serbios, croatas y eslovenos comenzaron a retratar la vida de sus respectivas regiones de un modo realista, combinando la observación minuciosa naturalista con la crítica social. A finales del siglo, en las literaturas eslavas meridionales entraron corrientes innovadoras, procedentes de Francia especialmente. Este periodo, denominado moderno, fue muy rico en poesía lírica, en la cual los antiguos temas del patriotismo y el amor fueron reemplazados por otros más subjetivos.
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