![]() Selección del equipo editorial
Bibliografía sobre el tema que estás buscando, Arte japonés, seleccionada por los editores de Encarta Artículos relacionados
Buscar en Encarta
|
Resultados en Windows Live®
Resultados en Windows Live® Página 3 de 5
Esquema
Introducción; Arte Jomon y Yayoi; Arte Kofun o de los grandes túmulos; Arte Asuka y Nara; Arte Heian; Arte Kamakura; Arte Muromachi; Arte Momoyama; Arte del periodo Edo; El arte a partir de 1867
El Kegon Engi Emaki (historia ilustrada de la fundación de la secta Kegon) es un excelente ejemplo de la tendencia de la pintura Kamakura hacia lo popular. La secta Kegon, una de las más importantes del periodo Nara, atravesó momentos difíciles durante el dominio de las sectas de la Tierra Pura. Resurgió después de la Guerra Gempei (1180-1185) gracias al sacerdote Myo-e del Kozan-ji, quien pretendía además crear un refugio para las viudas de guerra. Los conocimientos de las esposas de los samurái, aún siendo nobles, se limitaban al silabario nativo para la transcripción de sonidos e ideas y la mayoría de ellas tenían dificultades con los textos que empleaban ideogramas chinos. Por ello, el Kegon Engi Emaki es una combinación de textos, escritos con la mayor cantidad posible de sílabas de fácil lectura, y de ilustraciones en las que los diálogos entre los personajes están escritos al lado del orador, siguiendo una técnica comparable a las tiras cómicas de hoy. Narra las vidas de los dos sacerdotes coreanos fundadores de la secta con una trama ágil, llena de hechos fantásticos, como un viaje al palacio del rey del Océano, y una desgarradora historia de amor. Una obra que sirve de ejemplo al estilo más conservador es la versión ilustrada del diario de Murasaki Shikibu. Aún se seguían haciendo versiones emaki de su novela, pero la nobleza, que aunque adaptada al nuevo interés por el realismo sentía nostalgia por las pasadas épocas de riqueza y poder, recuperó el diario y lo ilustró para hacer revivir el esplendor de los tiempos de la autora. Uno de los pasajes más bellos ilustra el episodio en el cual dos jóvenes cortesanos juegan a mantener prisionera a Murasaki Shikibu en su habitación, mientras fuera la luna se refleja en las orillas cubiertas de musgo de un riachuelo que recorre el jardín imperial.
Durante el periodo Muromachi (1333-1568), llamado también periodo Ashikaga por ser éste el nombre del clan militar gobernante, se operó un profundo cambio en la cultura japonesa. El clan se hizo cargo del sogunado y volvió a instalar la sede del gobierno en la capital, en el distrito de Muromachi de Kioto, lo que significó el final de las tendencias populares del periodo Kamakura y la adopción de formas culturales de expresión más aristocráticas y elitistas. El budismo Zen, la secta Ch'an, que según la tradición fue fundada en China en el siglo VI, se introdujo en el Japón por segunda vez, y allí arraigó.
Con las expediciones seglares y las misiones comerciales a China organizadas por los templos Zen, se incrementó en el Japón la importación de pinturas y objetos de arte chinos, que ejercieron una profunda influencia sobre los artistas japoneses que trabajaban para los templos Zen y para el sogunado, no sólo en lo relativo a los temas, sino en el uso del color, que pasó de la brillantez del estilo Yamato-e a los tonos monocromos característicos de la escuela china. Un ejemplo típico de la pintura primitiva Muromachi es la obra del sacerdote-pintor Kao (activo a principios del siglo XV) en la que representa al legendario monje Kensu (Hsien-tzu en chino) en el momento de su iluminación. Este tipo de pintura se realizaba con pinceladas rápidas y un mínimo de detalles. La obra Un hombre cogiendo un pez-gato (principios del siglo XV, Taizo-in, Kioto), del sacerdote-pintor Josetsu (activo hacia 1400) marca un hito en la pintura Muromachi. Ilustra una paradoja Zen, o koan, y originalmente estaba concebida para un biombo, pero se ha vuelto a montar bajo la forma de rollo colgante, acompañado de inscripciones de personajes contemporáneos, una de las cuales se refiere al cuadro como de “nuevo estilo”. Representa, en primer término, a un hombre a la orilla de un río, con una pequeña calabaza en la mano, mirando a una resbaladiza anguila de gran tamaño; la niebla invade el fondo y las montañas aparecen lejanas, en un segundo plano. Se supone que el “nuevo estilo” de la obra, realizada hacia 1413, se refiere al sentido de profundidad que se observa en el plano del cuadro. Los artistas más destacados del periodo Muromachi fueron los sacerdotes-pintores Shubun y Sesshu. En su obra Un sabio leyendo en una ermita en un bosque de bambúes (1446, Museo Nacional de Tokio) Shubun, monje en el Shokoku-ji de Kioto, crea un paisaje realista y una asombrosa sensación de profundidad. Sesshu, a diferencia de la mayoría de los artistas del periodo, pudo viajar a China y estudiar la pintura de ese país de las fuentes originales. Una de sus obras más notables es el Paisaje de las cuatro estaciones (Colección Mori, Yamaguchi) en la que representa un paisaje continuado a lo largo de las cuatro estaciones.
Otra innovación importante de la época es la ceremonia del té y el lugar donde se celebraba; su finalidad era pasar el tiempo con los amigos amantes de las artes, liberando la mente de las preocupaciones de la vida cotidiana y tomar un té cuidadosamente preparado y servido con refinamiento y gusto exquisito en un precioso cuenco. Para las casas de té se adoptó la estética aparentemente simple de las viviendas rurales, dando preferencia a materiales naturales, como troncos de árboles para los muros exteriores y los tejidos de paja para las divisiones interiores.
En el periodo Azuchi-Momoyama (1568-1600), y después de casi un siglo de guerra, una sucesión de jefes militares intentó llevar la paz y la estabilidad política a Japón. Entre ellos se encontraban Oda Nobunaga, Toyotomi Hideyoshi y Tokugawa Ieyasu, fundador de la dinastía que lleva su nombre. Oda Nobunaga alcanzó suficiente poder como para asumir el control del gobierno en 1568 y acabar, cinco años más tarde, con el último sogún Ashikaga. Hideyoshi tomó el mando después de la muerte de Oda, pero sus planes para el establecimiento de un sogunado hereditario fueron desbaratados por Ieyasu, quien instauró el sogunado Tokugawa en 1603.
|
© 2008 Microsoft
![]() ![]() |