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Resultados en Windows Live® Dualismo, en filosofía occidental, teoría según la cual el universo sólo se explica como un todo formado por dos elementos distintos y entre sí irreductibles. En la filosofía platónica el dualismo último se establece entre el 'ser' y el 'no ser' o lo que es lo mismo, entre idea y materia. En el siglo XVII, el dualismo adoptó la forma de creencia en dos sustancias fundamentales, inteligencia y materia. El filósofo francés René Descartes, cuya interpretación del universo ejemplifica esta creencia, fue el primero en subrayar la diferencia irreconciliable entre sustancia pensante (inteligencia) y sustancia extensa (materia). La dificultad creada por este juicio era explicar la forma en que interactúan la inteligencia y la materia, como en apariencia lo hacen en el ámbito de la experiencia humana. Esta confusión provocó que algunos cartesianos negaran por completo cualquier interacción entre ambas. Afirmaban que la inteligencia y la materia son ineficaces por sí mismas para afectar una a la otra, y que cualquier acción recíproca entre las dos está provocada por Dios, quien, con ocasión de un cambio en una, produce el correspondiente cambio en la otra. Otros seguidores de Descartes abandonaron el dualismo por el monismo. En el siglo XX, la reacción contra los aspectos monistas de la filosofía del idealismo ha resucitado en algún grado el dualismo. Una de las defensas más interesantes del dualismo es la del psicólogo anglo-estadounidense William McDougall, que dividió el universo en espíritu y materia y mantuvo que la evidencia del bien, tanto psicológica como biológica, señala el sustrato espiritual de los procesos fisiológicos. El filósofo francés Henri Bergson en su obra principal Materia y memoria adopta asimismo una posición dualista, definiendo la materia como lo que percibimos con nuestros sentidos y que tiene en sí misma las cualidades percibidas en ella, como color y resistencia. La inteligencia, por otro lado, se revela como memoria, la facultad de acumular el pasado y utilizarlo para modificar nuestras acciones presentes, lo que de otra forma sería tan solo mecánico. En sus últimos escritos, sin embargo, Bergson abandonó el dualismo y consideró la materia como una manifestación prendida del mismo impulso vital que compone la vida y la inteligencia. El dualismo también posee un aspecto ético que descansa en el reconocimiento de los principios independientes y opuestos del bien y el mal. Sus ejemplos más claros se hallan en el zoroastrismo y en el maniqueísmo.
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