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Resultados en Windows Live® Semana Trágica (España)Artículo de la enciclopedia
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Semana Trágica (España), insurrección de carácter popular ocurrida en varias ciudades catalanas, pero principalmente en la de Barcelona, en la última semana de julio de 1909, durante el reinado de Alfonso XIII, que produjo una gran conmoción social y alcanzó una notable repercusión en la política gubernamental española.
La situación social y sindical de Barcelona, el núcleo más industrializado de España, era realmente explosiva en los primeros años del siglo XX. Además, se habían logrado niveles muy altos de concienciación y organización obrera. El anarquismo, especialmente contaba con muchos seguidores. Ante el cariz que tomaban los acontecimientos de la guerra de Marruecos en el área próxima a Melilla, el gobierno presidido por Antonio Maura recurrió en el verano de 1909 al reclutamiento de reservistas, en su mayoría padres de familia integrados en sus puestos de trabajo. El embarque del contingente barcelonés, que tuvo lugar a partir del 11 de julio, provocó siete días más tarde importantes tumultos. Las organizaciones obreras anarquistas y socialistas de Cataluña acordaron convocar para el 26 de julio una huelga general, que tuvo un amplio seguimiento en la ciudad de Barcelona y en municipios próximos de la provincia, tales como Badalona, Sabadell, Terrassa y Vilanova i la Geltrú, e incluso en otros, como Reus, en la provincia de Tarragona. El ministro de Gobernación del gabinete presidido por Maura, Juan de la Cierva y Peñafiel, recurrió al Ejército para acabar con la actividad huelguística, pese a la oposición del gobernador civil Ángel Ossorio y Gallardo. El gobierno decretó asimismo el estado de guerra. Al día siguiente, las primeras noticias acerca del llamado desastre del Barranco del Lobo, que había tenido lugar en Marruecos, desencadenaron una auténtica insurrección, cuyo momento culminante fue el día 28. El foco más importante fue la ciudad de Barcelona, donde más de medio centenar de edificios, muchos de ellos religiosos, fueron incendiados y se produjo un centenar de muertos. El 31 de julio, el gobierno desbarató la insurrección en las principales localidades afectadas y, a primeros del mes siguiente, devolvió la calma a todo el territorio sublevado al tiempo que desplegaba una contundente represión.
La búsqueda de responsabilidades se dirigió tanto al nacionalismo catalán como al republicanismo anticlerical de Alejandro Lerroux, quien, de hecho, se había negado a prestar su apoyo a la instauración de la forma de gobierno republicana que respaldaba algunos de los sublevados. La Semana Trágica se saldó con más de un millar de arrestados y 17 condenados a muerte, 5 de los cuales fueron ejecutados. Entre éstos se encontraba el pedagogo anarquista Francesc Ferrer i Guàrdia, fundador de la Escuela Moderna, cuya ejecución, el 13 de octubre siguiente, desencadenó una campaña de condenas internacionales. Por su parte, la presión ejercida por algunos dirigentes del Partido Liberal obligó al rey Alfonso XIII a retirar la confianza al gobierno conservador presidido por Maura y a entregársela a Segismundo Moret. La actitud de éste ante los sucesos de la Semana Trágica supuso la ruptura del Pacto de El Pardo, que había servido desde 1885 de acuerdo esencial entre su partido y el Conservador.
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