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Introducción; Complemento directo; Complemento indirecto; Complemento circunstancial; Otros complementos
Complementos, palabras o sintagmas que completan la significación de algún componente constituyente de la oración o de la oración entera. Pueden ser complementos los sustantivos, adjetivos, pronombres, adverbios, locuciones adverbiales o proposiciones. Los complementos que pueden aparecer en el sintagma nominal sujeto son, además del adjetivo que complementa al sustantivo, la aposición, el complemento de nombre y el complemento de un adjetivo sustantivado. Los complementos del predicado son el complemento directo, indirecto, circunstancial, de régimen, atributo, predicativo, complemento agente y aposición. Los complementos de otro complemento son el de nombre, el de adjetivo, que pueden aparecer tanto en el sujeto como en el predicado, y el complemento de un adverbio que sólo se da en el predicado. El adverbio complementa al adjetivo, al verbo o a otro adverbio.
Recibe también los nombres de objeto directo e implemento. Es el sintagma en el que recae directamente la acción verbal. Aparece en oraciones cuyo verbo es transitivo. No lleva preposiciones: He comprado ‘el periódico’, excepto cuando es un nombre de persona, de animal o algo personificado, en cuyo caso toma la preposición a: Hemos visto ‘a tus amigos’ en el cine; He paseado ‘a tu perro’, o para deshacer equívocos cuando puede existir ambigüedad en la frase por ir el sujeto y el complemento directo juntos y sin preposición, o por otros motivos gramaticales o semánticos: El niño llamó ‘a la niña’.
Se le reconoce porque, al pasar la oración a pasiva, el complemento directo se convierte en sujeto.
Puede ser sustituido por un pronombre personal de tercera persona: En singular lo, si es masculino o neutro, la, si es femenino; en plural, los, para el masculino, y las, para el femenino: Condujo el coche = Lo condujo; Pintó una manzana = La pintó; Consiguió aquello = Lo consiguió; Escuchó unos discos = Los escuchó; Recordó aquellas palabras = Las recordó. En la mayoría de los casos, responde a la pregunta qué antepuesta al verbo: Bebo agua. ¿Qué bebo? Agua. Sin embargo, a esta misma pregunta puede responder a veces el sujeto, por lo que para reconocerlo es preferible cambiar la oración a pasiva y comprobar si lo que parece ser el complemento directo se ha transformado en sujeto paciente o hacer la transformación pronominal.
Recibe también el nombre de objeto indirecto. Señala al destinatario de la acción expresada por el verbo. Es un sintagma nominal, un pronombre personal o una oración, precedida por las preposiciones a o para. El pronombre puede no ir precedido de preposición. Aparece en oraciones cuyo verbo es intransitivo o en aquellas en las que el verbo es transitivo y tiene un complemento directo; estas últimas construcciones en latín tenían un verbo que regía doble acusativo: uno de cosa, que ha pasado a ser complemento directo en castellano, y otro de persona, que funciona como complemento indirecto. Responde a la pregunta a quién o para quién, hecha al verbo: He traído rosas ‘a mi madre’. ¿A quién he traído rosas? A mi madre. Puede ser sustituido por un pronombre personal de los siguientes: me, te, se, le, nos, os, les: He prestado un libro ‘a Encarna’ = Le he prestado un libro. A veces el complemento indirecto puede estar representado al mismo tiempo por un pronombre y por un sintagma preposicional o por dos pronombres personales, uno de ellos con preposición, si ambos aluden a la misma realidad: ‘Le’ di el recado ‘a mi hermana’; ‘Se’ lo encomendé ‘a ellos’. En otras ocasiones, su valor es el heredado del dativo ético latino, que muestra el interés especial que una persona siente por otra o por un objeto querido como algo que le pertenece: No te ‘me’ escondas; No ‘me’ toques al niño; en estos casos el dativo es pleonástico y puede prescindirse de él sin que afecte al significado de la frase de manera fundamental. Algunos gramáticos, entre ellos Alarcos Llorach, sólo admiten el complemento indirecto cuando va introducido por la preposición a; consideran que la función que realiza el sintagma precedido por la preposición para es la de complemento circunstancial, ya que son compatibles con otro complemento indirecto: ‘Le’ entregó un paquete ‘para su jefe’. Le y jefe no son la misma persona; le es complemento indirecto y el sintagma a su jefe complemento circunstancial.
Expresa el lugar, tiempo, modo, causa, cantidad, medio, instrumento, compañía, finalidad... Su presencia o ausencia no modifica de forma esencial el sentido de la frase. Complementa al verbo o a todo el predicado. Responde a las preguntas: dónde (lugar), cuándo (tiempo), cómo (modo), por qué (causa), cuánto (cantidad), con qué (instrumento), con quién (compañía), para qué (finalidad)... Pueden hacer la función de complemento circunstancial: adverbios, locuciones adverbiales, adjetivos adverbializados, sustantivos introducidos generalmente por una preposición, aunque no siempre; las formas tónicas de los pronombres personales, menos yo y tú; y las oraciones. Se construyen con preposiciones y sin ellas. En la oración: (Yo) Mañana iré de buena gana al zoo con mi prima, donde mañana es complemento circunstancial de tiempo; de buena gana, circunstancial de modo; al zoo, circunstancial de lugar y con mi prima, complemento circunstancial de compañía. El complemento circunstancial de lugar indica un espacio, real o figurado; se expresan con él las nociones latinas de lugar en dónde, por dónde, desde dónde y a dónde: Fui allí; Vine andando ‘desde la alameda’. La noción temporal se expresa generalmente en referencia a un antes, ahora o después, medida de una forma objetiva o subjetiva desde un momento dado: Ayer fui ‘al cine’; Ven ‘antes de las cuatro’. El de modo expresa la forma en la que se realiza la acción verbal: Lo hice ‘conscientemente’; Salta ‘con más ganas’. El complemento circunstancial de causa señala las razones por las que se ejecuta o recibe la acción verbal: Lo hizo ‘por fastidiar’; Fue recriminado ‘por su actitud’. El circunstancial de cantidad alude a una medición cuantitativa: Se le repitió ‘cien veces’ esto mismo; No te acerques ahí ‘tanto’. El de instrumento hace referencia a aquello con lo que se ha realizado alguna cosa: Se hizo una choza ‘con barro y paja’; Doblé el alambre ‘con los alicates’. El de compañía manifiesta la persona, personas o cosas personificadas que acompañan en la ejecución de la acción verbal al sujeto o la reciben con él: Irá al parque ‘con sus amigos’; Fue condecorado ‘con los que le ayudaron’. El circunstancial final expresa el fin o la intención con la que se realiza algo: Estudia ‘para aprobar’, Trabaja ‘para su ascenso’.
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