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Unificación alemana

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La unificación alemanaLa unificación alemana
Esquema
1

Introducción

Unificación alemana, proceso que acabó por suponer en 1871 la unión de la Confederación de Alemania del Norte con otros estados germánicos para formar el II Imperio Alemán.

Su artífice fue el aristócrata y político prusiano Otto von Bismarck, que en septiembre de 1862 había sido nombrado primer ministro de Prusia por el rey Guillermo I. En ese momento, el gobierno prusiano y la Dieta (Parlamento) prusiana, con sede en la ciudad de Berlín, se hallaban enfrentados a causa del proyecto de reforma del Ejército elaborado por el Ministerio de la Guerra, y que consistía en la ampliación del periodo de servicio militar obligatorio y en la abolición de los Landwehr, una milicia compuesta por ciudadanos. Los liberales prusianos, que contaban con la mayoría parlamentaria, rechazaron esta propuesta por considerarla un conjunto de medidas reaccionarias destinadas a incrementar los poderes de la corona prusiana y se negaron a aprobar el presupuesto de defensa. Bismarck, decidido a vencer, gobernó el país y recaudó los impuestos sin contar con el consentimiento del Parlamento.

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Bismarck y la cuestión de Schleswig-Holstein

El primer ministro deseaba ampliar el territorio de Prusia y aumentar el poder de ésta a expensas de los estados vecinos; a su juicio, este plan uniría a la mayoría de los prusianos en torno al rey Guillermo I y, por lo tanto, los liberales quedarían aislados. Bismarck no contaba con un plan diseñado de antemano para llevar a cabo la unificación alemana, como declaró en sus memorias. Era un hombre implacable y estaba dispuesto a aprovechar las divergencias entre las otras grandes potencias para lograr sus objetivos. El Ejército prusiano, recientemente reorganizado y mejor equipado, sería el instrumento con el que alcanzaría sus objetivos en política exterior.

Su oportunidad llegó en 1863, cuando la Confederación Germánica (la unión de 39 estados alemanes creada en 1815 y presidida por el Imperio Austriaco) protestó ante el interés del nuevo monarca danés, Cristián IX, en incorporar a su reino el ducado de Schleswig, que en esa época se encontraba bajo el control oficial de Dinamarca. En el Protocolo de Londres de 1852, se había dispuesto que Schleswig quedara “indisolublemente” unido al ducado vecino de Holstein, que, además, también era miembro de la Confederación Germánica. Bismarck pretendía sacar provecho de esta complicada disputa en favor de los intereses de Prusia y persuadió al emperador austriaco, Francisco José I, para que se uniera a Prusia en su defensa de los términos del Protocolo de Londres, lo que obligaría a Dinamarca a renunciar a su soberanía sobre las dos provincias. Se inició así la llamada guerra de los Ducados, que tuvo lugar en 1864. Las fuerzas austriacas y prusianas invadieron la península de Jutlandia. El rey de Dinamarca se vio forzado a transferir lo que en la actualidad es el estado alemán de Schleswig-Holstein a los dos vencedores tras la derrota de su Ejército en el mes de agosto de ese año, y las fuerzas de Austria y Prusia ocuparon el territorio conquistado.

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La Guerra Austro-prusiana (1866)

Era preciso decidir el futuro exacto de los territorios conquistados: Bismarck deseaba anexionar ambos a Prusia, una solución a la que Austria se oponía rotundamente. Se intentó resolver este asunto de distintas formas: en primer lugar, se celebró una conferencia en Londres a la que asistieron las grandes potencias; tras el fracaso de esta reunión, las naciones en conflicto negociaron directamente y obtuvieron en agosto de 1865 la llamada Convención de Gastein, según la cual Prusia debía administrar y ocupar temporalmente Schleswig, y Austria debía actuar del mismo modo en Holstein.

Esta última vía tampoco satisfizo a ninguno de los dos países y, finalmente, el 14 de junio de 1866 estalló la llamada Guerra Austro-prusiana. Austria contaba con el apoyo de gran parte de la Confederación Germánica. Prusia firmó una alianza con Italia —a la que prometió la provincia austriaca de Venecia en el caso de que obtuviera la victoria—, con el fin de presentar dos frentes de batalla. Los estados alemanes proaustriacos no tardaron en ser derrotados por Prusia. El Ejército austriaco fue completamente aniquilado en Sadowa (localidad situada en el oriente de Bohemia), el 3 de julio de 1866. Austria se vio obligada a firmar el 23 de agosto siguiente el Tratado de Praga, en el que se comprometía a renunciar a sus anteriores competencias en Alemania y por medio del cual la Confederación Germánica quedó oficialmente disuelta.

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La Confederación de Alemania del Norte

Prusia se anexionó distintos territorios (entre ellos, Schleswig-Holstein) y forzó a los demás estados alemanes de la zona a formar en 1867 la Confederación de Alemania del Norte, que habría de estar bajo su directo liderazgo. Tras la victoria prusiana, Italia, que estaba profundizando en su propia y definitiva unificación (tras la creación en 1861 del reino de Italia), se apoderó de Venecia a pesar de que había sido derrotada por Austria tanto en los combates terrestres como navales. Bismarck promulgó una nueva Constitución para la recién creada Confederación, en 1867. Guillermo I fue nombrado presidente hereditario de la Confederación, mientras que el verdadero poder de la misma era otorgado a Bismarck como canciller. Los liberales prusianos apoyaron a Bismarck en esos momentos por sus éxitos recientes, y la Dieta prusiana aprobó una ley de indemnización para absolverle de todas las acciones ilegales realizadas desde 1862.

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