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Serbia y Montenegro, antiguo Estado federal del sureste de Europa, que desapareció como tal tras independizarse las dos repúblicas que lo formaban, Serbia y Montenegro, a principios de junio del año 2006. Situado en la península de los Balcanes, fue denominado República Federal de Yugoslavia hasta el 4 de febrero de 2003. La República Federal de Yugoslavia (Savezna Republika Jugoslavija) se formó tras la disolución de la República Federal Socialista de Yugoslavia, provocada por las respectivas proclamaciones de independencia de cuatro de las seis repúblicas que la constituían: Croacia, Eslovenia y Macedonia en 1991, y Bosnia-Herzegovina en 1992. Así, el 27 de abril de 1992, Serbia y Montenegro anunciaron la formación de la República Federal de Yugoslavia, que declararon sucesora legal de la República Federal Socialista de Yugoslavia. Esta acción constituyó una ratificación de la separación de las otras cuatro repúblicas, cuya soberanía ya había sido reconocida por la comunidad internacional. No ocurrió lo mismo con la autoproclamada República Federal de Yugoslavia; el 22 de septiembre, la Asamblea General de la ONU decidió que esta federación no podía asumir automáticamente el lugar de la República Socialista Federal de Yugoslavia, y la excluyó de la Asamblea General, aunque recibió la opción de volver a solicitar el acceso por derecho propio. El 4 de febrero de 2003, el Parlamento federal yugoslavo aprobó el texto constitucional que certificaba la desaparición de la República Federal de Yugoslavia y el nacimiento de un nuevo Estado que mantenía, al menos durante los siguientes tres años, la unidad federativa de sus dos repúblicas integrantes. La denominación de tal entidad fue Serbia y Montenegro (Srbija i Crna Gora), hoy desaparecida.
Esta sección refiere la historia de la disolución de la República Socialista Federal de Yugoslavia. Para consultar más detalles sobre la historia del anterior Estado yugoslavo, véase Yugoslavia. Desde el final de la II Guerra Mundial hasta 1990, Yugoslavia fue un Estado comunista que rompió sus lazos con la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), en la década de 1950, y se convirtió en un importante miembro de la Organización de Países No-Alineados. En enero de 1990, la Liga de los Comunistas de Yugoslavia (denominación del partido comunista desde 1952) acordó ceder su monopolio del poder político. Los grupos nacionalistas y conservadores recibieron un gran apoyo en las elecciones de 1990, las primeras elecciones libres desde la II Guerra Mundial. En diciembre de ese año, un antiguo dirigente comunista, el nacionalista Slobodan Milosevic, fue reelegido presidente de Serbia y se convirtió, de inmediato, en el principal protagonista, cuando no causante, de los conflictos bélicos que estallaron posteriormente en los Balcanes y que, genéricamente, se conocen como guerra de la antigua Yugoslavia. Comenzó su mandato estableciendo la ley marcial en 1990 en Kosovo, territorio que había luchado por su independencia durante gran parte de la década de 1980, suspendiendo su asamblea legislativa y restringiendo severamente el antiguo autogobierno de la provincia. Ese mismo año, Voivodina también perdió su autonomía.
En mayo de 1991, estalló una crisis constitucional cuando Serbia y Montenegro bloquearon la llegada de un croata a la presidencia colectiva de Yugoslavia. Después de que los parlamentos de Croacia y Eslovenia aprobaran sendas declaraciones de independencia el 25 de junio, el gobierno ordenó al Ejército federal, dominado por oficiales serbios, que eliminaran a los secesionistas. Hubo una guerra de diez días en Eslovenia, pero acabó con la derrota serbia. La guerra en Croacia, que enfrentó, de un lado, a las tropas federales y a milicias serbias formadas espontáneamente, contra las fuerzas croatas, duró siete meses y finalizó en enero de 1992 con un alto el fuego; Croacia perdió el control de más de un tercio de su territorio y conocidas ciudades antiguas, como Dubrovnik, fueron dañadas. La república de Macedonia se separó pacíficamente en noviembre de 1991. En marzo de 1992, Bosnia-Herzegovina también declaró su independencia de Yugoslavia, aunque los serbios de esta república habían boicoteado con anterioridad el referéndum sobre la independencia, no reconociendo por tanto la validez de su resultado. Un mes más tarde, sólo tres meses después del alto al fuego en Croacia, estalló la guerra en Bosnia-Herzegovina. Los croatas, musulmanes y serbios que allí vivían formaron diferentes facciones; croatas y musulmanes lucharon juntos algunas veces. El 27 de abril de 1992, Serbia y Montenegro, las repúblicas restantes de la antigua federación yugoslava, acordaron unirse y establecieron la República Federal de Yugoslavia (RFY). Esta acción reconocía tácitamente la independencia de las cuatro repúblicas separatistas, aunque Serbia continuó apoyando a las fuerzas serbias en Bosnia. Pese a que la ONU no permitió que la RFY asumiera automáticamente el lugar de la antigua República Socialista Federal de Yugoslavia, la autoproclamada Federación tuvo la opción de volver a solicitar el acceso por derecho propio; no obstante, el intento del entonces primer ministro federal, Milan Panic, de seguir esta opción provocó una crisis política que concluyó con su caída en octubre. La República Federal de Yugoslavia no volvió a intentar obtener formalmente el reconocimiento por parte de la ONU. La comunidad internacional fue casi unánime al ratificar la decisión de la ONU, y la República Federal de Yugoslavia no pudo recobrar el antiguo lugar de Yugoslavia en otras organizaciones internacionales, como en la Organización de Países No-Alineados, e incluso no fue reconocida por casi ningún país. La principal excepción fue China, aunque Rusia mantuvo lazos de amistad con la Federación y le proporcionó un considerable reconocimiento de facto, si bien no de iure. En mayo de 1992, Bosnia-Herzegovina fue reconocida por la ONU como Estado independiente; no obstante, la guerra continuó y los serbobosnios formalizaron la creación de la llamada República Serbia de Bosnia, donde llevaron a cabo una estrategia de limpieza étnica. En 1993, los serbios controlaban casi las dos terceras partes de Bosnia-Herzegovina, mientras que los croatas exigían casi un 20% del territorio ocupado por los serbios y más de tres millones de personas perdieron su hogar como resultado del conflicto.
La economía y el nivel de vida en la RFY se deterioraron como resultado de la guerra en Bosnia y de las sanciones comerciales y económicas de la ONU. En mayo de 1992, la Comunidad Europea (CE, actual Unión Europea) estableció el embargo comercial a la RFY, en un intento de interrumpir la guerra, al presionar a los dirigentes serbios para que cortasen el suministro militar a los combatientes serbobosnios. El presidente serbio Slobodan Milosevic, criticado por la comunidad internacional por el papel de su gobierno en la instigación a la guerra al ser uno de los principales promotores de la creación de la Gran Serbia (que englobaría a todos los serbios en un mismo Estado, con la consiguiente desaparición política de Bosnia-Herzegovina), comenzó a instar a los dirigentes serbobosnios para que aceptaran los planes de paz de la ONU y la CE y, así, conseguir que la ONU levantara las sanciones y que la situación de la Federación se aliviara. Pero la guerra no se interrumpió. En diciembre de 1992, tras su reelección, el líder serbio contrarrestó los desafíos a su autoridad: destituyó al primer ministro Milan Panic, más moderado, y al presidente federal Dobrica Cosic. Amenazado por la posibilidad de una moción de censura, Milosevic disolvió el Parlamento y convocó elecciones en diciembre de 1993, en las que su formación, el Partido Socialista de Serbia, obtuvo 123 de los 250 escaños con que contaba el Parlamento serbio, por lo que pudo formar un gobierno monocolor. En enero de 1994, la RFY firmó un pacto con Croacia para mejorar las relaciones económicas entre los dos países, pero el acuerdo se interrumpió poco después del reconocimiento oficial de la independencia de la autoproclamada República Autónoma de Krajina por los serbios en Croacia. En este momento, se estimaba que más de 750.000 habitantes de las repúblicas yugoslavas de Serbia y Montenegro habían perdido sus trabajos desde que se impusieron las sanciones de la ONU, lo que suponía que prácticamente la mitad de la población del país estaba sin empleo. La inflación se disparó y alcanzó niveles astronómicos, aunque pudo reducirse tras la puesta en circulación de un nuevo dinar como moneda oficial. Durante 1994, las luchas esporádicas continuaron en Bosnia. En un intento de cortar el flujo de armas de la RFY a Bosnia, la ONU rebajó en octubre las sanciones económicas a la Federación, sujetas a revisión periódica. Esta medida se tomó en parte debido a los problemas para llevar a cabo las sanciones, y bajo la condición de que la RFY suspendiera su ayuda a los combatientes serbios en Bosnia-Herzegovina y Croacia. En marzo de 1995, el gobierno ruso, que era el principal proveedor de armas, petróleo y otros productos a la RFY, firmó un acuerdo de cooperación militar con la Federación, aunque no debía entrar en vigor hasta el final de las sanciones. Grecia y Albania también mantuvieron contactos diplomáticos informales con la RFY; se cree que gran parte del petróleo transportado por mar desde 1992, en contra de las sanciones a la Federación, se llevó a cabo a través de Albania. Sin embargo, los efectos de las presiones económicas por parte de la comunidad internacional obligaron a Milosevic a ser más receptivo a las propuestas del Grupo de Contacto, formado por Estados Unidos, Alemania, Francia, Reino Unido y Rusia. En el verano de 1995, la idea de la formación de la Gran Serbia se derrumbó cuando el Ejército croata acabó con la República Autónoma de Krajina; al mismo tiempo, la ocupación por parte de los serbobosnios de ciudades protegidas por la ONU en Bosnia provocó la respuesta armada de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), doblegando la actitud de los serbios de Bosnia. La participación de Milosevic como único interlocutor de los serbobosnios resultó decisiva para alcanzar los Acuerdos de Dayton (21 de noviembre de 1995), con lo que se aseguró el levantamiento de las sanciones impuestas a la Federación. Así, el 1 de octubre de 1996, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas votó a favor de terminar con ellas, aunque se reservó el derecho a restablecerlas si no se respetan los acuerdos. Un día después, la OTAN y la Unión Europea Occidental (UEO) levantaron el bloqueo naval en el Adriático, impuesto en 1993 para reforzar las sanciones.
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