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Resultados en Windows Live® Trotskismo, doctrina y movimiento político basado en el pensamiento de Liev Trotski, uno de los más destacados líderes de la Revolución Rusa y de la posterior guerra civil que tuvo lugar en esta nación. Después de la muerte de Lenin, Trotski fue postergado por Stalin y finalmente expulsado de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en 1929. Tras haber fundado la IV Internacional en 1938, fue asesinado por un agente estalinista en México en 1940. Los trotskistas afirman ser los herederos del auténtico marxismo-leninismo y rechazan el estalinismo, al que consideran la traición a aquél. La aportación teórica fundamental del trotskismo es la doctrina de la ‘revolución permanente’, que sostiene que el imperialismo, al introducir relaciones capitalistas en países atrasados, impide el surgimiento de una burguesía fuerte capaz de eliminar los restos de feudalismo y desarrollar el capitalismo. Por lo tanto, el proletariado de estos estados debe proceder sin demora a la construcción del socialismo, obviando las etapas de reforma intermedias y estableciendo así un frente antiimperialista: exactamente el modelo contrario al seguido por los comunistas del bloque soviético en la mayoría de los países subdesarrollados. El segundo principio doctrinal del trotskismo es el de la ‘internacionalización de la revolución’: el proletariado, una vez que ha alcanzado la victoria, debe dar prioridad a la extensión de la revolución en otros países, puesto que el socialismo no puede establecerse en una única nación rodeada por una economía capitalista internacional, como defendía Stalin bajo el lema de ‘el socialismo en un solo país’. El trotskismo representó la principal alternativa marxista-leninista al estalinismo desde la década de 1930. Denunció las purgas cometidas en esta época, la burocratización del Estado soviético y su control sobre otros partidos comunistas internacionales. No obstante, creía que la situación de la URSS suponía un avance con respecto al capitalismo: un “Estado de los trabajadores”, aunque “degenerado”. Después de la II Guerra Mundial, el movimiento trotskista entró en crisis debido a su fragmentación, las disputas sectarias y la obsesión por las discusiones doctrinales. Dado que ninguno de los grupos trotskistas consiguió obtener un apoyo significativo de la clase trabajadora, algunos de sus miembros se declararon partidarios de introducirse subrepticiamente en partidos socialistas ya establecidos (el ‘entrismo’). El trotskismo volvió a emerger en Europa occidental y en algunos países de Latinoamérica a finales de la década de 1960. No obtuvo nunca más apoyo que el de un pequeño grupo de seguidores, aunque ejerció cierta influencia en círculos intelectuales. Entre los principales grupos políticos trotskistas surgidos en España cabría señalar al Partido Obrero Revolucionario Español (PORE), a la Liga Comunista y a la Liga Comunista Revolucionaria, esta última relacionada con su homónima francesa, que vivió momentos de cierto auge durante el llamado mayo francés de 1968, durante el cual la IV Internacional cobró un nuevo impulso. En Latinoamérica también han existido destacadas formaciones afines al trotskismo; tales son los casos del Partido Obrero Revolucionario boliviano, o del grupo guerrillero argentino Ejército Revolucionario del Pueblo.
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