Buscar en Encarta

Resultados en Windows Live®

Mira los resultados de la búsqueda en
Resultados en Windows Live®

Provincias Unidas

Artículo de la enciclopedia
Multimedia
Guillermo de Orange-NassauGuillermo de Orange-Nassau

Provincias Unidas, Estado formado por las siete provincias del norte de los Países Bajos (Frisia, Groninga, Güeldres, Holanda, Overijssel, Utrecht y Zelanda), cuyos destinos quedarían unidos a partir de la Unión de Utrecht, acordada el 23 de enero de 1579, y se prolongarían como Estado independiente hasta la ocupación francesa en 1795. En su evolución histórica se pueden distinguir dos grandes periodos: el fundacional, que discurre desde 1579 hasta 1648 y culmina con su definitiva independencia; y su andadura como Estado independiente, entre ese último año y 1795.

El origen de las Provincias Unidas tuvo lugar en el agitado contexto de los problemas políticos y religiosos de los citados territorios bajo la dominación de los Habsburgo, plasmados en el conflicto conocido como guerra de los Países Bajos. El abierto enfrentamiento entre católicos y calvinistas se materializó en el establecimiento de la Unión de Arras, creada el 6 de enero de 1579, y la Unión de Utrecht, que fue el acta fundacional de las Provincias Unidas. En 1581, los representantes de la Unión depusieron al rey español Felipe II por el Acta de Abjuración, y procedieron a la elección de un monarca, Guillermo de Orange-Nassau, quien sería asesinado en 1584. En el proceso fundacional, dos holandeses asumieron un protagonismo esencial: Johan van Oldenbarnevelt, landsadvocat de las Provincias Unidas y pieza clave en la creación de la República en 1588; y Mauricio I de Nassau-Orange, que sería elegido como nuevo estatúder. A pesar de la fragilidad de las Provincias Unidas, su cohesión fue posible gracias a la hegemonía de la burguesía y del dinamismo y liderazgo de la provincia de Holanda. En aquellos difíciles años, las Provincias Unidas obtuvieron la ayuda política, militar y diplomática de Inglaterra, que junto a Francia reconocerían a la nueva República en 1596, y cuya participación posibilitó la concertación de la Tregua de los Doce Años (1609-1621) con Felipe III, en virtud de la cual la Monarquía Hispánica reconocería por primera vez la existencia de las Provincias Unidas.

La culminación de este proceso fundacional tendría lugar en el contexto de la alianza con Francia durante la guerra de los Treinta Años, al lograr su reconocimiento como Estado independiente en el Tratado de Münster (1648). A lo largo de estos años, la vida política interna giró en torno a la rivalidad de dos partidos: el orangista, conformado en torno al estatúder y que reclamaba el fortalecimiento del poder central así como el establecimiento de una monarquía en beneficio de la Casa de Orange, y que acabaría dominando el panorama político desde 1619; y el denominado ‘partido de los Estados’, representante de los intereses de la oligarquía burguesa y defensor tanto de la confederación republicana como de la autonomía de las provincias. En esta época, la pujanza económica y marítima de las Provincias Unidas la convertirán en una de las grandes potencias europeas y en uno de los centros más importantes de la civilización Occidental.

La prosperidad de las Provincias Unidas no comenzaría a declinar hasta finales del siglo XVII, aunque siguió jugando un papel crucial en la economía europea. Su evolución política desde mediados del siglo XVII presenta un agitado panorama tanto en los asuntos domésticos como en su política internacional. La política interna seguiría girando en torno a la rivalidad de los orangistas y los republicanos. A la muerte de Guillermo II de Orange-Nassau en 1650, siguieron dos décadas dominadas por la oligarquía burguesa. En 1672, una revuelta restableció en el poder a la Casa de Orange en la figura de Guillermo III de Orange, quien habría de convertirse en rey de Inglaterra. En el plano internacional, el giro en sus relaciones con sus aliados tradicionales (Inglaterra, con la cual emprendería una desafortunada confrontación por la supremacía naval; y Francia, tras la agresión de Luis XIV) fue consumando el declive de su poder económico, colonial y marítimo, y en consecuencia el debilitamiento de su posición en Europa. Finalmente, en 1795 las Provincias Unidas acabarían sometidas y satelizadas por la Francia revolucionaria.

Buscar en esta página
Ver página para imprimir
Enviar




© 2008 Microsoft