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Resultados en Windows Live® Angustia, estado anímico de extrema inquietud ante un peligro no definido. El individuo que experimenta angustia se siente desarmado e impotente ante una amenaza vaga, inexplicable e indeterminada. El sentimiento de angustia ha sido estudiado en filosofía, psicología y psiquiatría. El filósofo danés Søren Kierkegaard, precursor del existencialismo, inició la llamada ‘filosofía de la angustia’. Para Kierkegaard, la angustia es la categoría fundamental que define la relación del ser humano con el mundo. En su obra El concepto de la angustia (1844) postuló que “en la angustia experimentamos la nada absoluta”. El filósofo alemán Martin Heidegger afirmó en El ser y el tiempo (1927) que en la angustia se comprende la existencia humana, una “isla que flota en la nada”. En el campo de la psicología, Sigmund Freud distinguió la ‘angustia real o automática’, que surge en el individuo como reacción ante un peligro exterior previsto, de la ‘angustia neurótica o neurosis de angustia’, que no obedece a ninguna realidad concreta y que está relacionada con la libido. En Inhibición, síntoma y angustia postuló que este sentimiento proviene del trauma del nacimiento, cuando se produce la separación del nuevo ser del cuerpo de la madre, y que después reaparece en situaciones que evocan ese momento. La psiquiatría considera a la angustia como patología de orden somático (físico) y la diferencia de la ansiedad, a la que define como patología de orden psíquico. Sus causas varían: pérdida amorosa que conlleva un sentimiento de abandono, actividad sexual insatisfactoria, un conflicto interior o, en algunos casos, la representación imaginaria de una situación conflictiva inconsciente. Los síntomas que acompañan a este estado son los característicos del shock: palpitaciones, sudores, temblores, disnea (dificultad en la respiración) y aceleración del ritmo cardiaco.
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