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Resultados en Windows Live® Marisma, área de tierras bajas, mal drenadas y sujetas a un proceso de colmatación que se encuentra cerca de la costa, generalmente en torno a la desembocadura de un río. Por su situación, se ve inundada parcialmente por el agua salobre de las mareas, que cuando se extiende por un estuario confluye con el agua dulce de los cursos fluviales. Éstos, así como las mareas, depositan sedimentos, fundamentalmente de limo, arcilla y arena, que se mezclan con la turba. Desde la parte más baja, que constituye un cenagal libre de vegetación e inundado durante la marea alta, se suceden por encima del nivel de la pleamar y hacia el interior pequeñas comunidades formadas por especies halófilas y de mangles, hasta desarrollarse una cubierta herbácea más extensa y continua, surcada por canalillos entre los que circula el agua de las mareas. Esta última parte es más seca y menos salada, aunque susceptible de ser inundada excepcionalmente durante las mareas vivas, de gran amplitud, o en caso de fuertes tormentas. Algunas marismas que se encuentran en latitudes templadas permiten el crecimiento de especies arbóreas junto al borde de las aguas, como alisios y sauces, y otras más altas en las zonas tropicales. Por su alto contenido orgánico, constituyen suelos muy fértiles cuando tienen un drenaje adecuado. A menudo, el hombre explota estas tierras protegiéndolas del mar mediante la construcción de diques o muros de contención y, una vez desecadas, las cultiva; son los llamados pólders, característicos de los Países Bajos. También se aprovecha la sal de estas áreas, que se explota en las salinas. Entre las marismas cabe mencionar la del Guadalquivir, en la comunidad autónoma española de Andalucía.
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