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Decadentismo

Artículo de la enciclopedia
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Joris K. HuysmansJoris K. Huysmans
Esquema
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Introducción

Decadentismo, corriente artística, filosófica y literaria europea que tuvo origen en Francia (la revista Le Décadent fue fundada en 1886), y se desarrolló por casi toda Europa a fines del siglo XIX. El decadentismo surgió en una época de paso de la economía basada en la libre concurrencia a la de las grandes concentraciones financieras e industriales, dentro de una situación contradictoria que supone el estancamiento económico y la renovación del sistema productivo, la represión de las masas populares y la preocupación por las cuestiones de tipo social. Ver Economía: Sistemas económicos.

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Características de la corriente

A diferencia del positivismo y las expresiones artísticas del naturalismo de las décadas anteriores, inspiradas en una cultura del progreso, los fundamentos filosóficos del decadentismo son de carácter irracionalista, y sus aspiraciones aristocráticas y sus tendencias culturales contrastan claramente con los procesos de democratización social de la época.

Nacido como reacción al realismo imperante, el decadentismo, un término despectivo empleado por la crítica académica, se deriva del romanticismo, y tuvo como padre espiritual a Charles Baudelaire. Explora las regiones más extremas de la sensibilidad y del inconsciente, arremetiendo contra la moral y las costumbres burguesas, defendiendo la evasión de la realidad cotidiana y la celebración de la individualidad heroica o desdichada. Suelen adscribirse al decadentismo escritores tan importantes como Paul Verlaine, Arthur Rimbaud, Rainer Maria Rilke y Gabriele D’Annunzio.

El esteticismo se acompañó, en general, de un exotismo e interés por países lejanos, orientales, que ejercieron gran fascinación en autores como el francés Pierre Louÿs, en su novela Afrodita (1896) y los poemas de Las canciones de Bilitis (1894). Así como en el también francés Pierre Loti o el inglés Richard Francis Burton, explorador y traductor de una famosa y escandalosa versión de Las mil y una noches.

Un libro que pasa por ser la Biblia del decadentismo es la novela A contrapelo (1884), escrita por el francés Joris Karl Huysmans, uno de los escritores más rebeldes, significativos e inquietantes del fin de siglo. La novela narra el estilo de vida exquisito del duque Jean Floressas des Esseintes. En contra de una opinión oficialmente aceptada, no supone únicamente una glorificación de lo raro, una tipología del artista como ser marginal, no común y, en consecuencia, maldito. Hay en la novela un rechazo contundente del mundo, una resuelta negación de la vida que el ser humano común se afana en vivir, un insulto a la realidad que Huysmans considera pobre, acéfala, menesterosa, falta de grandeza.

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El decadentismo en Europa

Oscar Wilde, en Inglaterra, aparece como representante de la misma corriente, entre otras obras suyas, con El retrato de Dorian Gray (1891). Su protagonista, un joven al que apasiona la apariencia y está enamorado de su propia belleza excepcional, trata de conservar la juventud para siempre. Su destino, sin embargo, será trágico. También en Inglaterra, Walter Pater publicó en 1887, Retratos imaginarios, que suele situarse a la cabeza de esta corriente literaria. En la obra resultan fundamentales los elementos estetizantes, que se concretan en un ideal de culto a la belleza absoluta y una atmósfera de libertad material y espiritual en polémica contraposición con la vulgaridad del mundo burgués.

El italiano Gabriele D’Annunzio cultivó el elemento aristocrático típico del decadentismo, en su novela El placer, de 1889, cuyo protagonista es un hombre refinado y culto, amante del arte y las mujeres. En sus poemas carga al mundo de sentimientos con una escritura fascinante, rica y sugerente.

En España la corriente decadentista está presente en las primeras obras poéticas de Juan Ramón Jiménez, como Ninfeas, de 1900, y en general en la poesía de los llamados modernistas, como Manuel Machado, Villaespesa y el primer Valle-Inclán, en especial en su libro de versos Aromas de leyenda (1907). Por su parte, el nicaragüense Rubén Darío o el mexicano José Juan Tablada no son ajenos a la influencia de los principios decadentistas.

Tanto la obra de Huysmans como la de Wilde continúan gozando hoy del interés del público y, en España, ha sido analizada brillantemente por el poeta Luis Antonio de Villena.

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