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Ejercicios espirituales

Artículo de la enciclopedia

Ejercicios espirituales, nombre por el que es conocida la obra más importante del religioso español san Ignacio de Loyola, redactada entre 1522 y 1523 en Manresa y publicada por primera vez en Roma, en 1548, bajo el título Ejercicios espirituales para vencer a sí mismo y ordenar su vida sin determinarse por afección alguna que desordenada sea. Escrita originalmente en español, con posterioridad lo fue en latín, ha sido traducida a gran número de lenguas. Constituyó un escrito clave en la conformación de la espiritualidad de la Compañía de Jesús y sirvió como modelo para los retiros espirituales católicos.

Tras la lectura de Ejercicios para la vida espiritual, obra escrita en 1500 por el abad español García de Cisneros, san Ignacio de Loyola, que se había retirado en 1522 a una cueva manresana, decidió componer un escrito en el que aquellos cristianos que quisieran alcanzar la perfección, entendida ésta como la unión del alma con Dios, encontraran los necesarios preparativos para disponer la suya para tal propósito. Esencialmente, la obra es un manual de meditación, acerca del sentido de la vida, cuya recta práctica ha de conducir al perfeccionamiento de una forma de vivir. Según san Ignacio, treinta días constituyen el tiempo necesario para la realización de los distintos ejercicios espirituales. Este mes debe estar dividido en cuatro semanas (no necesariamente de siete días cada una). En la primera, el ejercitante cristiano debe meditar sobre el pecado, reconocerse como pecador y realizar propósito de enmienda. Purificada ya su alma, durante la segunda semana ha de meditar sobre la vida de Jesucristo, que tomará como modelo. La asunción de que sólo el sacrificio puede ser el camino para acercarse a la vida de Jesucristo, determina que la tercera semana se dedique a la reflexión sobre su pasión y muerte. A lo largo de la cuarta semana, el cristiano medita sobre la recompensa que supone el sacrificio: la transformación de la persona que se identifica de forma plena con el Salvador resucitado y triunfante, glorificando a Dios Padre.

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