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Imperio españolArtículo de la enciclopedia
Esquema
Introducción; Orígenes del Imperio; Hispanoamérica; Las colonias españolas en Asia y el Pacífico; Las posesiones africanas; La repercusión y el legado del Imperio
Cuando Magallanes y su tripulación se detuvieron en las islas Marianas, entraron en contacto con el pueblo chamorro. Los españoles bautizaron el archipiélago como islas de los Ladrones porque creían que los nativos les habían robado parte de sus suministros. Otros exploradores españoles siguieron el camino de Magallanes, y en 1565 la flota de Legazpi tomó posesión en nombre de España de las islas que encontró en su ruta a Manila. Posteriormente, estas islas fueron denominadas Marianas en honor de Mariana de Austria, reina regente de España (esposa de Felipe IV y madre de Carlos II), que envió a misioneros jesuitas a esta región en 1668. España gobernó Guam desde Manila y estableció allí una guarnición para aplacar los esporádicos levantamientos de los chamorros. A finales del siglo XVII, Guam se convirtió en un punto de paso habitual para todas las naves que realizaban la ruta comercial entre Acapulco (desde donde partía el mencionado Galeón de Manila, la actual ciudad mexicana de Acapulco de Juárez) y Manila. Cuando este tráfico marítimo fue interrumpido en 1815, las islas fueron utilizadas como puerto principalmente por barcos balleneros extranjeros. A finales del siglo XVI, los frailes españoles de Guam escribieron crónicas sobre la cultura y las costumbres de los chamorros tal y como eran antes de la llegada de otros pueblos, que alteró su cultura y la composición étnica de la isla. Entre estas gentes se incluyen los supervivientes de los naufragios, los emigrantes de las islas Carolinas, las tripulaciones de diversas nacionalidades de los barcos mercantes y balleneros, misioneros, soldados y otros pueblos de Filipinas. España estableció un gobierno militar y un sistema general de educación primaria en Guam en el siglo XIX. La dominación española concluyó en 1898, cuando Estados Unidos derrotó a España en la Guerra Hispano-estadounidense. Al igual que Filipinas, Guam pasó a ser una posesión de Estados Unidos, pero las islas Marianas fueron vendidas al II Imperio Alemán.
Las islas Carolinas están compuestas por una cadena de varios cientos de islas que se extiende a lo largo de 4.800 km en Micronesia. Las principales islas son Palau, Yap, Chuuk (anteriormente Truk) Pohnpei (anteriormente Ponape) y Kosrae. Aunque los exploradores españoles arribaron a las islas Carolinas a finales de la década de 1520, España no reclamó oficialmente el reconocimiento internacional a su derecho de posesión sobre este archipiélago hasta la década de 1870, cuando el II Imperio Alemán mostró su interés por ocupar las islas. La disminución del poder de España y la preocupación por la situación de otras colonias impidieron que la metrópoli ejerciera una gran influencia sobre las Carolinas, que eran consideradas como una posesión de escasa importancia. En 1898, cuando España fue derrotada por Estados Unidos en la Guerra Hispano-estadounidense, Alemania compró a España estas islas.
La influencia de España en África data de los inicios de la expansión del Imperio español. Melilla, situada en el norte de África, fue uno de los primeros territorios africanos vinculados a España; desde finales del siglo XV permanece bajo su jurisdicción, y a partir de 1995 en calidad de ciudad autónoma.
A finales del siglo XV y principios del XVI, España estableció varios enclaves a lo largo de la costa norteafricana. El objetivo era mantener posiciones fortificadas en las costas del Mediterráneo y el Atlántico para proteger la pesca, la navegación y el comercio, promover la actividad mercantil y la de los misioneros, y mantener bajo control las metas de otras potencias interesadas en la expansión. Entre estos primeros asentamientos se encontraba Melilla, situada en el estrecho de Gibraltar. Quedó bajo control de la Corona de Castilla en 1497, aproximadamente en la misma época en que ese reino estableció una guarnición en Santa Cruz de la Mar Pequeña (en la actualidad Ifni, en Marruecos), situada en la costa atlántica, frente a las islas Canarias. España conquistó otras áreas entre 1505 y 1510, entre ellas, Bejaïa (Bujía) y Orán, en la actual Argelia; Túnez, hoy en día la ciudad homónima tunecina; y Trípoli, en la actual Libia. Según el Tratado de Lisboa, acordado en 1668 entre Portugal y España, ésta obtuvo Ceuta, un puesto avanzado en la costa norteafricana. Este enclave se convirtió en uno de los principales puertos de paso para las mercancías (oro, marfil y esclavos) transportadas desde el interior del continente africano a través de las rutas comerciales que cruzaban el desierto del Sahara. En 1847, España estableció en Ceuta la sede administrativa de todos los asentamientos de la costa africana. Las fronteras entre el territorio marroquí y los enclaves españoles (Ceuta y Melilla) se definieron oficialmente en 1860 en virtud de un tratado firmado tras una de las fases principales de las llamadas guerras de Marruecos. En 1881, la Sociedad de Pescadores Canario-africanos, una importante organización comercial, fundó un enclave y un puesto comercial en el Río de Oro, una ensenada que se encuentra en el continente africano, a la altura de las islas Canarias, en la región posteriormente conocida como el Sahara Español. En 1884, en respuesta al interés de los británicos en esta área, España estableció un protectorado costero desde el cabo Bojador hasta Ras al Abyad (cabo Blanco). El principal asentamiento de Río de Oro pasó a ser Villa Cisneros (en la actualidad Ad-Dajla), el centro administrativo del Sahara Español. Entre 1916 y la década de 1930, España levantó nuevos puestos militares en la costa. En 1904, dado el creciente interés de Alemania por el norte de África, España firmó un tratado secreto con Francia para delimitar las respectivas esferas de influencia y consolidar el protectorado español sobre Ifni y el Sahara Español. Desde 1908 hasta 1912, la rebelión de los nativos contra la intervención militar extranjera provocó una guerra civil en las ciudades marroquíes de Casablanca y Fez. Esta última fue ocupada por los franceses, y estuvo a punto de producirse una crisis internacional cuando un cañonero alemán arribó al puerto de Agadir. Los británicos persuadieron a los alemanes para que se retiraran, lo que permitió a Francia y España firmar un acuerdo para delimitar la partición de Marruecos en 1912. El protectorado de Marruecos ejercido por España arrancó ese mismo año, si bien no fue hasta quince años más tarde cuando comenzó a ponerse verdaderamente en marcha, tras la pacificación de la región. No obstante, se introdujeron varios cambios administrativos en el territorio ya a partir de 1912. La zona española era mucho menor que la francesa, y constaba de dos áreas separadas por unos 800 kilómetros. Aunque la sección meridional se extendía teóricamente 240 km hacia el interior del continente, la presencia española quedó limitada a la región de Villa Cisneros. Las tribus bereberes de la región del Rif resistieron las incursiones de los franceses, por lo que Francia presionó a España para que ejerciera un mayor control en la zona norte. Desde 1909 hasta 1926, los españoles y los franceses combatieron a estas tribus en repetidas ocasiones. En 1921, el líder rifeño Abd-el-Krim guió a su tribu en un ataque contra un puesto militar español cercano a Melilla; el objetivo fue capturado por los rebeldes, y la batalla provocó la muerte de miles de soldados en lo que fue dado en llamar el desastre de Annual. La guerra contra los rifeños era impopular en España. Muchos consideraban que esta operación suponía un despilfarro y que sólo servía a los oscuros propósitos de un grupo de militares. El gobierno español continuaba con una política titubeante hacia Marruecos: ni ponía fin a la lucha, ni enviaba suficientes suministros para ganar la guerra. Con la dictadura del general Miguel Primo de Rivera, iniciada en 1923, la situación fue cambiando hasta el punto de que desde 1925 (desembarco de Alhucemas) se pasó a una ofensiva generalizada que permitió poner fin a la resistencia indígena dos años más tarde. Las autoridades españolas promovieron una política de desarrollo en la región. La inversión privada financió los ferrocarriles y la explotación minera. Los fondos públicos fueron empleados para mejorar las áreas urbanas. Los asentamientos españoles en Marruecos tuvieron gran importancia durante la Guerra Civil española (1936-1939). El general Francisco Franco, que se convirtió en el líder del bando enfrentado al gobierno republicano durante el conflicto, había adquirido una gran reputación en el Ejército por su servicio en Marruecos. A principios de la década de 1920, organizó y dirigió a las tropas que aplacaron los levantamientos en el protectorado español de Marruecos. En 1936, Franco transportó por aire a la elite de su Ejército de África hasta la península Ibérica para apoyar el alzamiento militar contra el gobierno español. Durante la guerra, los territorios españoles en el norte de África permanecieron bajo control de los militares rebeldes. En la II Guerra Mundial, las tropas estadounidenses ocuparon Marruecos y establecieron allí su principal base de abastecimiento. Al concluir la contienda, aumentó el sentimiento nacionalista marroquí que desafiaba al dominio español. En 1956, la zona francesa de Marruecos consiguió su independencia, y España reconoció que mantener el control español sobre Marruecos era hacer frente a una batalla perdida. España se retiró de Marruecos entre 1956 y 1958, pero conservó sus enclaves en el Sahara Español, así como Ifni, Ceuta y Melilla. Una vez que Marruecos logró independizarse, una grupo radical denominado Ejército de Liberación utilizó esta zona como base para entablar una guerra de guerrillas contra las posesiones españolas en el occidente africano. En respuesta, España reforzó el control dividiendo nuevamente esta posesión entre Ifni y el Sahara Español, y convirtiendo a cada una de estas áreas en una provincia española. En 1959, el gobierno español abandonó el régimen de protectorado o colonia para incorporar oficialmente al territorio nacional Ceuta, Melilla y algunas islas situadas frente a estas costas. España cedió Ifni a Marruecos en 1969 y se retiró del Sahara Español, la región conocida actualmente como el Sahara Occidental, en 1975. Tras la cesión de la soberanía por parte de España, el país pasó a verse inmerso en una lucha entre Marruecos y un movimiento nacionalista del Sahara Occidental respaldado por Argelia, conocido como Frente Polisario. En la actualidad, Ceuta y Melilla continúan siendo un foco de tensión entre España y Marruecos, que desea anexionarse ambos territorios aunque su población sea predominantemente española en estos momentos.
A finales del siglo XVIII, Portugal cedió a España las zonas del golfo de Guinea situadas frente a las costas de África occidental a cambio de que ésta reconociera oficialmente los territorios conquistados durante la expansión portuguesa en Brasil. España recibió las islas de Fernando Poo (en la actualidad Bioko) y Annobón (en la actualidad Pagalu), así como la región denominada Río Muni, en el continente africano. En 1827, España arrendó esta área a los británicos como base para detener a los traficantes de esclavos con destino a América y establecer un asentamiento para esclavos liberados. En 1858, fundó una colonia en la costa que recibió el nombre de Guinea Española, y en la década de 1870, una organización privada española, conocida como la Sociedad de Africanistas y Colonialistas, adquirió más territorios a través de tratados con los nativos. Los primeros asentamientos efectivos españoles en la isla de Fernando Poo se fundaron en la década de 1850, cuando algunos emigrantes catalanes comenzaron a establecer ricas plantaciones de cacao. La población indígena de la zona, los bubis, asimiló en gran medida la cultura colonial española. Los colonizadores de Río Muni (que recibió ese nombre por el curso de agua que fluye entre los ríos Níger y Ogooué) nunca penetraron más allá de la franja costera. Los españoles no exploraron el interior del continente hasta la década de 1920 y encontraron resistencia esporádica por parte del grupo étnico dominante, los fang. Al igual que en el norte de África, se desató en Guinea un movimiento nacionalista tras la II Guerra Mundial. A principios de 1958, los africanos comenzaron a participar de forma más activa en la administración política de esta zona. En 1963, España concedió una autonomía limitada, y en 1968, Franco otorgó la independencia al Estado que pasó a denominarse Guinea Ecuatorial.
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