El 29 de mayo de 1999, el presidente nigeriano saliente, Abdulsalam Abubakar (en la imagen, a la derecha, con uniforme militar), entrega la bandera y la Constitución de Nigeria (que entró en vigor ese mismo día) a Olusegun Obasanjo, elegido democráticamente en febrero de ese mismo año para acceder a la jefatura del Estado. Este acto contenía un fuerte componente simbólico: la renuncia castrense al control del gobierno. Obasanjo juró la Constitución y tomó posesión de la presidencia minutos después. Fue un momento histórico para Nigeria, que prácticamente sólo había conocido regímenes militares autoritarios durante los anteriores 33 años.