El edificio central fue terminado en el año 1893 y es un bello ejemplo de la nueva arquitectura de hierro y cristal, característica de las edificaciones industriales y funcionales de la segunda mitad del siglo XIX. La fachada principal responde a un modelo de pabellón de tres cuerpos, donde el central es el más alto; las dos alas laterales son más convencionales en su diseño neomudéjar, con zócalos de cantería, muros de ladrillo y cerámica vidriada. En esta obra aparecen también mezclados elementos más propios del barroco, como cartelas, metopas, y policromía.