Situado a 45 km al noreste del Distrito Federal, sobre la llanura noroccidental de México-Tenochitlán, Teotihuacán constituye el principal centro arqueológico de las culturas prehispánicas de Mesoamérica y fue un lugar sagrado para los pueblos indígenas que habitaban la región. La ciudad ocupaba unos 21 km2 de superficie, sobre la que se extendían bloques de viviendas de varios pisos, mercados, multitud de pequeños talleres, templos sobre plataformas y palacios cubiertos de murales. Desde un punto de vista arquitectónico, su obra más fabulosa es la gran pirámide del Sol, (levantada entre los siglos I y II d.C.), un edificio de 64 m de altura y 45.225 m2 de base, cuyo conjunto completan la pirámide de la Luna y un área en terraplenes conocida como La Ciudadela. Pero, además, cabe destacar la cerámica encontrada: braseros de barro, máscaras con forma trapezoidal, vasijas trípodes con decoraciones al temple, bajorrelieves, cloisonné y champlevé. Destaca el uso de una arcilla llamada 'naranja fina', que es delgada y exige altas temperaturas en la cocción.