Entre las últimas obras de Durero destaca este San Jerónimo de 1521, que se conserva en el Museo Nacional de Arte Antiguo de Lisboa. San Jerónimo fue uno de los santos predilectos de Durero por su faceta intelectual y teológica, pintándolo, en este caso, en su celda, dedicado a la meditación y al estudio. Además de este óleo, Durero realizó dos grabados del erudito bíblico, uno en 1492 y otro en 1514, mostrándolo en ambos casos en actitud de estudio.
Museu Nacional de Arte Antigua, Lisbon, Portugal/A. K. G., Berlin/SuperStock