Jiva, también llamada Khiva y antiguamente Kharizm y Jorezm, se localiza en el extremo occidental del país, entre los desiertos de Karakum y Kizilkum. Como otras grandiosas ciudades de Uzbekistán (Samarcanda y Bujara), cuenta con numerosos monumentos de estilo islámico emplazados en su Fortaleza (Ichán-kalá) o Antigua Ciudadela, que está rodeada por una gran muralla de ladrillos y adobe con hasta 6 m de anchura en algunos tramos. Es una ciudad de más de 2.500 años en cuyo desarrollo arquitectónico se distinguen tres periodos: el de la ocupación mogol, el de los kanes uzbecos (siglos XVI-XVIII) y el del florecimiento de la región (último cuarto del siglo XVIII hasta comienzos del XX; durante unos años de este periodo pasó a ser posesión rusa). En la imagen destaca por su altura el Kalta Minor, un minarete de jade que financió el kan en 1852 y que tenía que haber alcanzado los 70 m, pero que, debido a la muerte del kan, fue abandonada su construcción y tiene solo 26 m de altura.