La catedral de Granada, proyectada a partir de las trazas góticas de Enrique Egas y continuada bajo la dirección de Diego de Siloé, es uno de los ejemplos más relevantes de la arquitectura renacentista española. En su interior, los pilares góticos fueron sustituidos por esbeltas columnas corintias rematadas en su parte superior por un entablamento sobre el que descansan los arcos de medio punto de los que arrancan las bóvedas.