Se trata de una de las más famosas imágenes de la II Guerra Mundial, en la que se aprecia cómo la cúpula de la catedral de San Pablo surge entre el humo y las llamas en un ataque aéreo sobre Londres. La capital y otras ciudades padecieron el bombardeo alemán durante 57 noches consecutivas. Sin embargo, esta táctica fue el resultado de un error estratégico de Hitler, que perdió la batalla de Inglaterra: el Führer, en represalia por el ataque británico sobre Berlín en septiembre de 1940, ordenó a sus bombarderos abandonar sus objetivos iniciales, los aeródromos y estaciones de radar. En el otoño de 1940, los británicos derribaban más aviones de los que podían fabricar los alemanes, y éstos perdieron la oportunidad de invadir Inglaterra.