Robert Clive fue uno de los principales artífices del dominio británico en el subcontinente indio. Inició su carrera como empleado de la Compañía de las Indias Orientales Británica; desplegó tal habilidad militar en las guerras de Carnatic, libradas contra Francia y sus aliados, que consiguió la supremacía permanente de Gran Bretaña en la batalla de Plassey en 1757. No obstante, tras ser gobernador de Bengala, fue procesado por corrupción a su regreso a Gran Bretaña y se suicidó en 1774.