Catedrático de Ética en la Universidad Complutense de Madrid desde 1955, José Luis López Aranguren fue uno de los pensadores cuyo talante intelectual más influyó en el intento de renovación y apertura del espíritu de la universidad española durante el régimen de Francisco Franco. En 1965 fue expulsado de su cátedra por motivos políticos (junto a los también profesores en el campus madrileño Enrique Tierno Galván, que había apoyado decididamente las asambleas libres de estudiantes, y Agustín García Calvo). Tras impartir clases en Estados Unidos y México, regresó a España. Su intensa actividad vital, así como su original e influyente pensamiento, le valieron, en 1995, la concesión del Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.