Cipayo era el nombre por el que fueron conocidos los soldados indígenas del Ejército británico en la India. Desde mayo de 1857 hasta abril de 1859, éstos protagonizaron una rebelión contra el ultraje de sus tradiciones culturales. Pese a su fracaso, la principal consecuencia de la sublevación fue la abolición ya en 1858 de la Compañía Británica de las Indias Orientales y la transmisión de la administración de la India al titular del trono británico, en aquella época la reina Victoria I, quien en 1876 se convertiría en emperatriz de aquel vasto territorio.