La guerra de Crimea enfrentó en la península ucraniana homónima desde 1853 hasta 1856 a Rusia y a una coalición formada por Gran Bretaña, Francia, el reino de Cerdeña y el Imperio otomano. El 25 de octubre de 1854, las tropas rusas combatieron contra las fuerzas combinadas británicas, francesas y otomanas en la ciudad de Balaklava (que en la actualidad forma parte de Sebastopol). Los rusos pretendían poner fin al sitio a que era sometida Sebastopol. Repelido el ataque de las fuerzas rusas sobre el cuartel general británico, aquéllas precipitaron su huida. La Brigada de Caballería Ligera británica (encabezada por James Thomas Brudenell, conde de Cardigan) acometió al enemigo replegado, cargó contra él y sufrió una enorme cantidad de bajas tras caer sobre ella el fuego cruzado desde tres direcciones distintas. De los 661 soldados que participaron en la carga, 118 fueron aniquilados, 127 resultaron heridos y 45 de ellos acabaron prisioneros de las tropas rusas. Aunque supuso una decisiva victoria de las fuerzas aliadas, la batalla acabó por popularizarse debido a tan heroica y desafortunada carga de la caballería británica.