En su principal obra, Lenguaje, verdad y lógica (1936), el filósofo británico Alfred Jules Ayer (que aparece en la imagen en el transcurso de un congreso celebrado en 1952 en la Universidad de Birmingham) desarrolló las principales tesis de su pensamiento, enmarcadas en un sistema lógico de marcado tono positivista. Afirmaba que las aserciones de tipo religioso, metafísico o ético constituyen juicios sin sentido.