En 1964 la UNESCO coordinó una operación internacional de rescate para salvar los dos templos dedicados a Ramsés II de la inundación de la presa de Asuán. Durante tres años un equipo subvencionado por más de 50 países trabajó en el desmantelamiento de los monumentos amenazados. Los templos fueron transportados piedra a piedra y ensamblados después en una zona sobre el nivel del agua.