El castillo de Himeji, en la prefectura de Hyogo (Japón), fue construido a mediados del siglo XIV, reconstruido en 1577 y restaurado en 1609 y 1964. Su traza, característica de las fortificaciones surgidas durante el turbulento periodo Azuchi-Momyama, es un intento de combinar el poderío con la elegancia. El edificio es de madera enlucida. El alto muro de piedra sobre el que descansa el edificio era necesario para proteger a sus habitantes de los ataques con armas de fuego que habían sido introducidas desde Europa.