| El tratado de paz firmado en Brest-Litovsk el 3 de marzo de 1918 supuso una humillación para la Rusia soviética. Ésta cedía a Alemania múltiples territorios, incluyendo Polonia, Lituania, Letonia y Estonia. Además, el gobierno soviético tenía que reconocer la independencia de Finlandia, Georgia y Ucrania. Ello privó a Rusia de casi una tercera parte de su población y de su tierra cultivable, de más de tres quintas partes de su producción de hierro y carbón, y de la mitad de sus plantas industriales. Finalmente, los acuerdos territoriales del Tratado de Brest-Litovsk quedaron anulados en virtud del armisticio firmado en noviembre de 1918 por Alemania y las potencias aliadas vencedoras en la I Guerra Mundial, y abrogados de forma definitiva por medio del Tratado de Versalles, pactado en junio del año siguiente. |