El retrato del papa Inocencio X (c. 1650, óleo s/lienzo, 140 × 120 cm, Galería Doria-Pamphili, Roma) del pintor español Diego Velázquez recuerda a los grandes retratos de papas de los pintores renacentistas Rafael y Tiziano. Sin embargo, en la obra de Velázquez, con su vigoroso trazo y extraordinaria profundidad psicológica, ya se aprecia la sensibilidad del barroco.