La piedra de Rosetta, descubierta cerca de Rosetta (Egipto) en 1799, proporcionó la clave que permitió descifrar la escritura jeroglífica egipcia. El texto, un elogio de Tolomeo V, estaba escrito en caracteres jeroglíficos, en demótico y en griego. La versión griega permitió a Jean François Champollion descifrar la escritura egipcia. Este hallazgo representó una aportación fundamental para la arqueología egipcia. La piedra de Rosetta se encuentra en el Museo Británico de Londres.