La victoria franquista en la localidad madrileña de Brunete, que tuvo lugar el 25 de julio de 1937, permitió a los alzados preparar detenidamente el definitivo avance hacia los territorios del norte peninsular que todavía permanecían fieles al gobierno republicano. La Guerra Civil española tomaba así un derrotero significativo en favor de los intereses de los autodenominados ‘nacionales’.