Los peatones se agolpan en la avenida Nanjing, una de las más importantes arterias de la zona comercial de Shanghai. La superpoblación constituye un serio problema para esta megalópolis asiática, la urbe más poblada de China y su principal centro industrial, comercial y financiero. Para paliarlo, el gobierno ha reubicado a algunos residentes en las zonas periféricas de la ciudad, convertida, desde un punto de vista administrativo, en una municipalidad autónoma que depende directamente del gobierno central.