| Una actriz recita versos del poema que Olavo Bilac, llamado el “príncipe de los poetas brasileños”, dedicara a la lengua portuguesa. Con un valor sobre todo didáctico, el poema exalta la “última flor del Lacio”, a través de una serie de imágenes que pueden ser entendidas como referencia a la evolución del "rudo y doloroso idioma" (el pasado, representado por Luís Vaz de Camões; el presente y el augurio de futuro, implícitos en la figura del “hijo”) y a su dinamismo, visible en las antítesis (“esplendor y sepultura”, “el trueno y el silbido de la tempestad”). |