El mar Rojo, que separa la península Arábiga del continente africano, forma en su extremo nororiental el golfo de Aqaba, en cuyo litoral se asientan las ciudades portuarias de Elat y al-Aqaba, pertenecientes respectivamente a Israel y Jordania. La elevada salinidad de sus aguas se debe a las altas temperaturas registradas en la región, lo que hace que se evaporen con rapidez precipitando las sales que contienen.