El budismo llegó a China por vez primera durante el final de la dinastía Han, arraigó rápidamente y se crearon templos como el de la fotografía. Los comunistas eliminaron la religión organizada cuando se hicieron con el poder en 1949 y la mayor parte de los templos fueron reconvertidos para usos seculares. La Constitución de 1978 restauró algunas libertades religiosas y en la actualidad existen activos grupos budistas y cristianos en China.