Después de dirigir la producción de la bomba atómica en el laboratorio de Los Álamos, en Nuevo México (EEUU), J. Robert Oppenheimer volvió a sus investigaciones en física teórica. Siguió actuando como asesor del gobierno de su país, primero como presidente de la Comisión de Energía Atómica y después como asesor de la misma. Durante el fervor anticomunista de la década de 1950, la oposición de Oppenheimer al desarrollo de la bomba de hidrógeno le costó la autorización oficial para acceder a material secreto.