Por lo general, las obras del pintor flamenco Rogier van der Weyden tratan sobre temas religiosos. Conocido por el carácter innovador y dinámico de sus composiciones, en El descendimiento de la cruz, Van der Weyden sitúa la acción sobre un fondo plano de tonos dorados; las figuras aparecen comprimidas en un reducido espacio pictórico. El cuadro data aproximadamente de 1435 y forma parte de la colección del Museo del Prado de Madrid, España.