Las dos clases de angiospermas o plantas con flor difieren en varios aspectos. Las dicotiledóneas, representadas aquí por el diente de león, tienen órganos florales (sépalos, pétalos, estambres y pistilos) en múltiplos de cuatro o cinco. En cambio, los órganos florales del lirio y otras monocotiledóneas suelen presentarse en múltiplos de tres. Las hojas de las dicotiledóneas tienen nerviación reticular, que es paralelinervia en las monocotiledóneas. El tejido vascular (xilema y floema) de las dicotiledóneas presenta disposición anular, y está disperso en el tallo de las monocotiledóneas. Las semillas de las dicotiledóneas tienen dos cotiledones, y solo uno las de las monocotiledóneas. En las dicotiledóneas, el tallo y la raíz experimentan crecimiento secundario, que aporta cámbium vascular y xilema y floema secundarios; las monocotiledóneas no tienen crecimiento secundario. Estas diferencias reflejan una divergencia precoz en la historia evolutiva de las angiospermas. Las monocotiledóneas, que son las más avanzadas, evolucionaron a partir de una dicotiledónea primitiva.