En un principio, las potencias occidentales llegaron a Asia para comerciar. Pero pronto exigieron concesiones a los gobiernos asiáticos en forma de territorios para crear bases militares que protegieran sus operaciones comerciales. Aunque los occidentales construyeron ferrocarriles, canales, carreteras y escuelas, las ventajas derivadas del comercio con Asia sólo beneficiaron a Occidente.