En la década de 1870 William Crookes construyó este dispositivo, precursor de los tubos de imagen de los receptores de televisión, para estudiar los rayos catódicos. Cuando se hace el vacío en el tubo y se aplica una diferencia de potencial elevada, un extremo brilla a causa de los rayos catódicos que inciden sobre él. Crookes colocó pequeños objetos en el tubo y comprobó que formaban sombras en el extremo, por lo que concluyó que los rayos (electrones, según sabemos hoy) se desplazan en línea recta.