La Guerra Ruso-japonesa comenzó el 8 de febrero de 1904 cuando los japoneses atacaron las naves rusas fondeadas en Port Arthur. A finales del siglo XIX, Rusia había negociado con China el derecho a ampliar la ruta del ferrocarril Transiberiano a lo largo de la zona china de Dongbei Pingyuan (Manchuria) para establecer una base estratégica en Port Arthur. Este conflicto asentó la posición de Japón como potencia mundial.