Basora, la segunda ciudad más grande del país y su principal puerto, se levanta a orillas del Shatt al-Arab, una importante vía fluvial navegable formada por la confluencia de los ríos Tigris y Éufrates y cuyo curso constituye una pequeña porción de la frontera meridional entre Irak e Irán, en las inmediaciones del golfo Pérsico, donde desemboca.