El área originalmente ocupada por la pluvisilva, en el sector brasileño del Amazonas, está sufriendo una considerable deforestación debido a la acción antrópica. La tala indiscriminada de árboles y quema de las tierras, con vistas al aprovechamiento maderero, cría de ganado y construcción de nuevos asentamientos, está provocando una rápida erosión del suelo. La regeneración del bosque es difícil, y la tierra sólo puede sostener una vegetación de herbáceas y matorrales tras unos pocos años de uso agrícola.