En Pennsylvania y Ohio, los miembros del grupo religioso amish se resisten a admitir la tecnología moderna por mantener un escrupuloso respeto a la tradición. En cambio, todos los individuos participan en la construcción de las viviendas, supliendo con la estrecha colaboración de los miembros de la comunidad la obsolescencia de las herramientas e instrumentos que utilizan en tales actividades.