Cúpula de la catedral de San Isaac, en la ciudad rusa de San Petersburgo, a orillas del río Neva. Declarada iglesia rusa ortodoxa por el zar Alejandro I durante la década de 1800, la catedral de San Isaac sirvió como museo del ateísmo durante casi todo el periodo comunista. Hoy se celebran oficios religiosos y es además uno de los puntos turísticos de mayor atractivo de San Petersburgo.