Cuando Aquiles era un niño, su madre lo había sumergido en la laguna Estigia para hacerlo inmortal; las aguas lo hicieron invulnerable menos en el talón, por donde lo había sostenido su madre. Durante la guerra de Troya, Paris venga la muerte de su hermano Héctor lanzando una flecha mortal al talón de Aquiles, el único punto vulnerable del héroe griego. Este es el momento que describe Rubens en esta obra.