El físico ruso Piotr Leonídovich Kapitsa fue galardonado con el Premio Nobel de Física en 1978 por sus logros en la física de bajas temperaturas. Se le conoce sobre todo por sus trabajos sobre la licuefacción de gases, especialmente helio e hidrógeno. Estudió asimismo los efectos de las bajas temperaturas y los campos magnéticos intensos sobre los metales.